Agustin Rodriguez

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+ Circo romano, el Cabildo; Claudia Pavlovich: no se equivoquen; Natalia Rivera, “oreja y rabo”

 

GUAYMAS, Son.- Los audios revelados por fuerzas ocultas ya muy vistas, donde se expone crudamente la corrupción en el Ayuntamiento de Guaymas, exacerba ánimos y desata una “guerrita” que vuelve a todos gladiadores en el circo romano en el que se convirtió la casa de piedra.

Las acusaciones que ya pesan sobre los funcionarios del panista Lorenzo de Cima y sobre el mismo alcalde, fluyen; los audios confirman y los presuntos implicados no encontraron la hábil respuesta que debía dar el jefe. Peor, los hundió más en el pantano municipal cuando aceptó el señor alcalde haber sobornado a regidores con esos famosos cañonazos de 50 mil pesos. Y hasta llamó soborno al pago de una factura por servicios sin importar arrojar lodo al apellido de la familia González, transportistas de siempre en el puerto.

El enredo es largo y he tocado el tema en varias columnas, pero la veta no se agota. Digamos que el alcalde con el que el PAN malamente ganó la alcaldía que, ya pintó, devolverá en 2018, es víctima de su propia inexperiencia.

La ingenuidad política de De Cima le hizo pensar que las cochinadas hechas por el tesorero Arturo Lozano están bien hechas, y el argumento es que las hacen ellos, no los otros. Y el lavandero que en unos días volverá a su descuidado negocio que nunca debió dejar, ya en desgracia, no se cuida para decir que “todo lo sabía el Lorenzo”. Pero también sabía de deslealtades y que Arturito se había ido por la vía libre en negocios que toca resolver al jefe.

Y grita el “ternuras” a quien quiera oírlo, que solo pagaba y con nada se quedaba. Quién le creerá, cuando no cuadran las cuentas y los auditores ríen maliciosos por tanta mugre en los papeles que usan para justificar el “remolino de la suerte” al que juegan con el dinero del pueblo.

Nada de esto sería público, pero De Cima no le entiende a la política; tampoco es simpático. Y agregue el delirio de persecución que padece.

El primer día debió pensar en conciliar, medir fuerza y escoger rivales a combatir. La cita bíblica sugiere no reñir con el enemigo si su ejército es de 20 mil cuando el tuyo es de 10 mil; parlamenta. Luego, hacer caso a la maquiavélica sentencia de dividir para vencer. Pero la historia es de un Ayuntamiento inepto y con partes vitales de la sociedad en corrosión.

Lorenzo de Cima quiso enviar a la cárcel a su antecesor por corrupto pero… nada. Si hay algo a su favor, es la expectativa de que “pasando semana santa” llevará el caso ante el ministerio público.

Su pelea justa de castigar la impunidad lesiva para Guaymas, le genera enemigos entre los malos, pero empeora su entorno cuando los funcionarios que escogió, generan otro pantano pestilente en las cuentas.

Increíble, pero el regidor Eduardo “Pin” González cobró servicios de transporte, que le debían de meses, y el alcalde lo acusa de ser un soborno. No le pagaban, dicen las malas lenguas, porque no incurría en el “moche” correspondiente impuesto por Arturo Lozano, quien hizo buena la prédica de que cuando la perra es brava, hasta a los de casa muerde.

Hace 3 años, “El pin” me exponía su intención de ser regidor para hacer algo por Guaymas. Hoy, está desalentado, agredido, y aquellos que le debieron ayudar a hacer equipo para rescatar al Guaymas hundido por las raterías a la vista, cuestionan su honor.

Eso, cuando el contralor Fernando Ortega analiza casos como el del titular del Deporte, cuya cabeza pidió el regidor priísta Rubén Contreras y nadie lo pela. La razón es que el dinero que cobra por uso de instalaciones se lo echa a la bolsa y en este año van, dicen los que saben, más de 800 mil pesos; en Policía y Tránsito, multas millonarias tradicionales solo reportan ridículos 20 mil pesos mensuales de ingresos.

No entra dinero del Carnaval y este año se regaló la utilidad a una empresa privada propiedad de amigos del alcalde, pero los gastos sí los absorbe la comuna; sin contar que la poca obra realizada es de baja calidad y no es raro repetirlas con el mismo resultado.

El Fideicomiso para el Fortalecimiento de la Seguridad es un bono para par de empresarios amigos de Lorenzo, lo cual se denunció sin resultado legal alguno, desde 2016. En la misma área, el secretario del Ayuntamiento es pillado en leperadas mil a las que responde con cinismo. El último golpe a través de un asesor de apelativo italiano, le dejó casi un millón de pesos.

Pero no pasa nada. Los regidores, custodios del pueblo, persisten en sus disputas de colores y búsqueda de beneficios como los cañonazos de 50 mil pesos o el puesto de 15 o 20 mil pesos mensuales para el familiar o el amigo.

Cierto, Lorenzo de Cima está bajo fuego. Y como lo dijo el pillo secretario Jaramillo, que llamó criminales a activistas guaymenses decididos hoy a hacerle ver su suerte, hay “mano negra” detrás de los golpes con acusación directa a los Claussen. Si ese es el problema, cuidado, los hermosillenses nacidos en Guaymas tienen obuses de alto calibre y muy buena puntería.

Pero así como está lejos poder llamar a cuentas a Otto Claussen por los 400 millones de pesos que hicieron de Guaymas un “Pueblo mágico”, así se aleja la posibilidad de terminar un trienio distinto. La leperada persiste, con la diferencia de lo burdo pero de igual efecto negativo para Guaymas.

Queda preguntar qué ganó el alcalde al acusar a los regidores panistas Enrique Hudson y Eduardo “El pin” González. O al reñir con el priísta Alfonso Uribe acusándolo de deshonesto al manejar el Carnaval los 3 años de la pasada película de terror, cuando el ahora regidor tricolor arroja su espada en prenda cuando el honor del apellido está en juego… y va por ella.

A De Cima le queda la carga de la prueba y la obligación de denunciar y generar un proceso judicial contra ellos. O retractarse con la obligada disculpa pública.

“El Pin”, regidor que llegó al Cabildo a través del PAN sin ser panista, describió certero la situación por culpa de los políticos de mediocres para abajo que padece Guaymas: “Qué jodidos estamos”.

En este momento, ya se especula sobre la caída de Lorenzo de Cima. Y ya también sobre el nombre de su sucesor: Enrique Hudson.

No veo llegar la sangre al río, pero la especulación es terrible y causa graves efectos en política.

TIROS RAPIDOS:

1.- Cuando se dice que viene el lobo y la alerta es una travesura de muchacho, no se cree cuando es real la presencia del magnífico animal.

Eso ocurre cuando Claudia Pavlovich Arellano anuncia su agenda de trabajo como gobernadora, destacando la transparencia como puntal en el manejo de la riqueza de Sonora, para que no termine en los bolsillos de malandrines que merodean en la política.

Enseguida, su meta que va más allá de la nutrida obra material emprendida a partir de bajo cero, como le dejaron el Estado los azules en fuga o presos, y que es la de elevar el nivel de vida de los sonorenses.

Claudia dijo que viene el lobo, porque el lobo venía. Hoy, lo empiezan a entender los de dentro, que no cambiarán de carro, casa o mujer. Más, cuando con la ley en la mano advierte a quienes defienden a los transgresores con vericuetos legales, que irá a fondo.

La prueba es clara, con el exjefe azul preso, y ahora con la detención del enriquecido exsecretario de finanzas Carlos Villalobos Organista, tipejo que de la honrosa medianía, paso a presumir –como buen rico nuevo-- a los ricos de Cajeme su condición de Creso en par de años en ese cargo.

No se equivoquen. La señora lo ha advertido y el líder yaqui de la historia, Cajeme, es explícito en su cita inolvidable: “antes como antes, ahora como ahora”.

2.- Gilberto Gutiérrez Sánchez, presidente estatal del PRI, invitó a la jefa de la Oficina del Ejecutivo estatal para dar su versión de cómo se rescata a Sonora. Natalia Rivera lo hizo y en qué forma.

Al acudir como han hecho otros funcionarios, levantó vuelo y que forma de atrapar a quienes fuimos invitados a escucharla, con su detalle en medio de la brevedad que hace doblemente buenas las cosas.

Para decirlo en palabras más contundentes, Natalia al dirigirse a los priístas que la escuchaban y cuestionaban, cortó rabo y oreja, parafraseando al dirigente estatal que hace una sana labor al fijar en la mente de los funcionarios que no solo los órganos internos, sino también el partido en el poder, observa atento su desempeño y les demandará fallas.

3.- En tema de partidos, la labor tricolor previa en el Ayuntamiento, y la que ahora hace el azul, confirman gran desconfianza del pueblo hacia toda sigla, lo cual hace que muchos políticos piensen en migrar para alcanzar objetivos electorales.

Morena, dicen los tradicionales izquierdosos o villamelones que no caben en siglas tradicionales, es el camino a seguir. Pero la pregunta es: ¿permitirá Morena desvirtuar objetivos de saneamiento político-mental dejando entrar a cualquiera en sus siglas?

Y para irnos, miren la cita que hace la coordinación sonorense de Movimiento Ciudadano: “Las ciudades están quedando comprometidas y los gobiernos no quieren enfrentar nuevos retos, han sido incapaces para llevar a cabo sus funciones”.

Esto, al exponer la necesidad de imponer, como ya lo planteó hace un año el legislador de MC en el Congreso estatal, Carlos León, la ratificación de mandato, con la cual podría la gente pedir la bola a representantes cuando les gane la avaricia o la ineptitud. O ambas cosas.

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+ Regidor denuncia: los corrompen; se aferra tesorero al cargo; inversiones e impulso al deporte, en marcha

GUAYMAS, Son.- Rodolfo Lizárraga es el regidor de mayor experiencia en el Cabildo guaymense.

Ya había estado allí y aprendió bien en su primera vez, más que el también reincidente Porfirio Villa, tránsfuga perredista cuando el panismo le vendió espejitos a Guadalupe Curiel en la ya tardada aventura de crear un partido regional.

Rodolfo, coordinador estatal del Partido del Trabajo al lado del concesionario de las cacheteadas siglas, Jorge Moreno Berry, ha dicho cosas interesantes respecto al trabajo de los regidores actuales. La principal, a juicio personal de quien esto escribe, es que este cuerpo colegiado solo sirve para privilegiar sus intereses personales.

Se ha especulado sobre leperadas del tesorero municipal amafiado con el jefe de compras, en este caso el hábil comerciante contratado por Lorenzo de Cima para ocupar la Oficialía Mayor, Germán González Véjar. Igual sobre los “cañonazos” de 50 mil pesos que el acusado de corrupto y corruptor secretario del Ayuntamiento, Alan Jaramillo, habría entregado a varios regidores, y cantidades menores a quienes prefieren el plato de lentejas.

Ni se diga sobre nóminas dobles, principalmente en Policía, y la lupa que se tiene sobre el titular de Seguridad Pública, un exguardaespalda de Javier Gándara me dicen los enterados, de nombre José Norman, a quien le exige Jaramillo pararse de manos cada mañana que se retira a dormir luego de las noches de “intensa vigilancia” de sus muchachos en toda la ciudad, sobre todo en fines de semana y días festivos.

Hay más especulaciones, por eso todos los días intercambian denuncias en la inútil Contraloría Municipal, funcionarios y ediles. Aquí está en juego hasta el prestigio del apellido del titular, Fernando Ortega.

Pero de la especulación a que alguien con representación lo divulgue abiertamente, como hizo el valiente regidor petista, hay amplio trecho. Un audio con su reconocida voz se escucha en redes y da mucha luz, al plantear cosas en respuesta a quienes lo cuestionan:

Al afirmarse al margen de la corrupción repetidamente señalada al interior del Ayuntamiento en curso, le pide específicamente a uno de sus detractores que “lo que ahorita deberías estar publicando, todas estas personas (Sic) en lugar de estar… por qué no firmé (la petición de renuncia del secretario del Ayuntamiento), es si es cierto que les dieron 50 mil pesos a la Comisión de Hacienda (del Cabildo) y si es cierto que Eduardo González Gaxiola negoció 350 mil pesos en pago de facturas, que da un total de medio millón de pesos que el tesorero, según, en diciembre, le dio a los integrantes de la Comisión de Hacienda, a excepción del profesor José Guzmán, que no estuvo en esas negociaciones”.

Con voz emocionada, por cierto enojo que denota en sus expresiones, prosigue:

“Es medio millón de pesos el que dicen que Salió de tesorería, por eso Lorenzo de Cima (el alcalde) le está pidiendo la bola al tesorero. El tesorero (Arturo Lozano González) es compadre de Lorenzo de Cima. Es… era de su confianza, era su brazo derecho, por eso lo puso de tesorero, y burló la confianza de Lorenzo, por eso Lorenzo hoy lo está quitando”.

Pero intenta protegerse de su expresión repetida en varios foros, al agregar que “al menos eso es la información que tenemos”.

La tesis de Rodolfo tiene la antítesis de otros ediles, como los priístas, quienes afirman que el dinero, negado por supuesto que les haya beneficiado el presunto soborno, lo obtuvo y manejó el secretario con afines, y coinciden en la cifra, por eso demandan su testa o, subrayan a quien quiera saberlo, no admitirán la separación del dueto conocido como “los bribones”. Tesorero y Oficial Mayor, pues.

La síntesis es que la casa de piedra, con sus intrigas palaciegas, está en el clímax de conflictos y en una sima su credibilidad. Por eso otros partidos, sobre todo el PRI, no están interesados en demandar orden, pues lo visto hasta ahora es riña campal que confirma ineptitudes y sinvergüenzadas, lo cual les agrada; y el pregón interno es que el peor enemigo del PAN para el próximo proceso electoral, es Lorenzo de Cima.

En el nuevo episodio de esta tragicomedia llamada administración municipal, el regidor tricolor Alfonso Uribe, fue acusado de desviar dinero cuando fue funcionario en la pasada administración, directamente por Carlos Mexía –fueron juntos a la escuela, como la canción de El Coyote--, director jurídico de Lorenzo –del Ayuntamiento, pues, aunque solo trabaja para el alcalde--, pero el contragolpe de Uribe pronto se vio en redes y amenaza más a o menos así: “Si por señalar lo de Carnaval me demandaron, por lo que acabo de encontrar quién sabe cómo me vaya”.

Y como Mexía se metió con la familia en una torpe declaración radiofónica, allí sí, podría dolerle el otro contragolpe a quienes debieran mandar en Palacio.

Porque Uribe, ahora aliado con el despedido tesorero que se aferra como gato al revés al cargo –así le estará dejando--, recibió mucha información de esas cuentas en grueso legajo –reafirmaría la traición de Arturito hacia el alcalde-- y algo vio que le llamó la atención para pronosticar que “con esto, el tesorero, si se va, no se va solo”. Hasta habla de 1 millón de pesos en efectivo y eso, por sí mismo, ya es un tema de jurisdicción federal.

Bueno, nos leeremos en el próximo episodio, a ver si ya se fueron los principales negociadores con el dinero del pueblo y, más adelante, a ver si hay alguien que haga una auditoría de veras, para enviarlos a prisión, porque la Contraloría Política Municipal solo acumula papeles en archivos que luego se pierden. Verá pregunte al antecesor de Fernando Ortega. Y también a él.

TIROS RAPIDOS

1.- Bien vista la participación del Consejo Promotor Ciudadano Guaymas XXI, que lideran Luis Felipe Seldner y Marco Antonio Llano, en el manejo de proyectos metropolitanos propuestos, particularmente en lo que se refiere al Plan Estratégico de Manejo del Agua, que incluye la desaladora, un órgano operador metropolitano e inversiones para modernizar infraestructura, además del análisis sobre la percepción que se tiene sobre este tema en Guaymas y Empalme.

Va bien la gobernadora Claudia Pavlovich al adentrarse en el conocimiento de estas soluciones consultando a los que saben.

2.- Inicio con éxito la temporada del basketbol en el puerto, con el “Ostioneros” haciendo su tarea para atraer aficionados, mientras el presidente del club, Rogelio Sánchez de la Vega, gestiona crecimiento del equipo e infraestructura para entrar a los grandes proyectos nacionales del deporte ráfaga. Enhorabuena.

Se notó interés de la gente y entusiasmo en la bonita ceremonia a la que asistió por la autoridad municipal el regidor comisionado del Deporte, Rubén Contreras, un joven impulsor del área que se foguea en los llanos, y eso sirve para el futuro.

3.- En Empalme, lucirá nueva la carretera a la playa de El Cochórit durante las vacaciones de primavera, cuando habrá más de cien mil visitantes, gracias a una buena gestión del alcalde Carlos Gómez con Comisión Federal de Electricidad.

En Guaymas, Tránsito Municipal hace su tarea, pero el casi siempre oculto titular de Protección Civil, sale a la luz para afirmar que podría cerrar la carretera al Delfinario Sonora, por algo así como que es insegura, aunque sea la única vía de desfogue durante el pesado tránsito a las playas de San Carlos. Quienes lo escucharon, creen que si tuviera jurisdicción, anunciaría el cierre de la “4”, donde los accidentes son cosa cotidiana.

Algo le pasa al señor Puig, quien ocupaba el mismo cargo en Empalme durante el trienio pasado y era un referente estatal de la materia.

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+ Una tormenta en Palacio: se ve la punta del iceberg; correr al secretario, cuota por el tesorero; Claudia Pavlovich: agua y educación para Guaymas

GUAYMAS, Son.- Similar a la tormenta “Jimena”, que llegó con baja graduación en la escala de huracanes, resulta la administración municipal actual: se debilita en su intensidad, pero se estaciona en riñas internas y el efecto, como aquella tormenta tropical que arrojó lluvia intensa durante dos días, ha sido devastador.

Por una parte, el alcalde enfrentado con sus regidores, a quienes ha llegado a acusar de corruptos –se me vino a la mente sor Juana Inés-- por recibir dinero para levantar el dedo; el mismo alcalde con sus funcionarios, a quienes les habría dicho “hagan lo que quieran, pero no me pidan presupuesto”.

Queriendo arreglar, se supone, lo administrativo, arma acciones el munícipe con su tesorero, el lavandero hoy con vida de rico, Arturo Lozano González, hace equipo con el oficial mayor, un colmilludo vendedor de lo que sea al erario público estatal, y ahora resulta que saben volar solos y traicionan al munícipe.

Luego, “vende” el Carnaval a una empresa y declara triunfante que el Ayuntamiento no gastó en la fiesta como se gastaba en el pasado, pero se le ocurre decir que el extitular de la pachanga hizo cosas que en el imaginario popular serían leperadas. No sé si olvidó que ese señor es regidor del PRI, quien como impulsado por un resorte dejó su asiento y lo increpó.

Lo menos que le dijo, es que en este gobierno hay corrupción, que él, el regidor, no recibe los famosos “cañonazos” de 50 mil pesos y que la empresa Ajedrez, propiedad de un primo del secretario particular del alcalde, hizo cosas malas, dañó la imagen del Carnaval y el fracaso dejó pérdidas millonarias que los guaymenses deben conocer. Y hacerlo por escrito, como lo pidió el documento promovido por el de nombre Alfonso y apellido Uribe, con la firma de 14 regidores, aunque luego se rajó uno.

Adicionalmente, el señor Uribe pide remover a la titular del Instituto de Festividades, Brenda Aceves, por cobrar en la nómina que aprueba Olegario Félix en Acción Cívica, y en el propio Instituto.

Pero como en el pleito alcalde/tesorero y adláteres, se resolvía la patada en salva sea la parte del lavandero, Uribe promueve defenderlo. Sabe que no llegará a nada en esa guerra intestina donde solo Guaymas pierde, pero exige: si se va el tesorero, se va el secretario, el controvertido Alán Jaramillo.

En este documento aparecieron 7 de las 14 firmas prometidas a Uribe. De “habladas” le dicen que sí, pero no firman. La verdad, desconfían de ellos mismos. Y, para curiosidades de Rypley, sépase que Caín apareció en el pleito, al aparecer estampada la firma de Jimena Jaramillo, regidora priísta y hermana de… exactamente: Alán.

¿Por qué Jaramillo? Bueno, diría mi amigo Guillermo, quien pagó delicioso desayuno en el San Enrique de Sergio Carlos García –podría ser candidato a alcalde por Movimiento Ciudadano, y eso daría lustre al partido--, es que Alán sabe lo que hace.

Testigo, Tibo Sánchez, quien asintió al recordar esos hechos. Memo dio crédito a la capacidad de Jaramillo desde que era junto con Germán Díaz y Oscar Barragán, proyecto a futuro ya rebasado, de Carlos Zataráin, quien entonces transitaba hacia la alcaldía guaymense con escala en la diputación local, cargos ejercidos, junto con la posterior diputación federal, con dignidad y resultados.

Zataráin es hoy director general en la Sedatu y activo priísta vuelto opción junto con Antonio Astiazarán, director en Sedesol, para 2018. Usted póngales el nivel, que talento sobra. Y resaltan más al medirlos con los políticos de la nueva hornada.

El señor Díaz hizo carrera en Comisión Federal de Electricidad es alto ejecutivo nacional –también lo fue, le saludo, Marcos Ayón, puntal en el sostenimiento de Cruz Roja hasta hoy, que disfruta su retiro— y Barragán en varios cargos importantes, hoy en Apiguay.

Jaramillo en cambio, en aquellos días se alejó del equipo por “decires” relacionados con presuntas exigencias impositivas al margen de recibos oficiales, lo cual por supuesto, me remarca el acucioso Tibo, no se hace en la Agencia Fiscal.

Siguió labor como abogado y tuvo escuela de poco freno. Hoy investido funcionario Municipal, su actuar molesta a terceros. Tiene, dicen, una KGB de caricatura, cara y pagada por la comuna, con métodos aprendidos en el cine. Las consecuencias se reflejan en los presupuestos de Policía y Tránsito, para no gastar lo obtenido en permisos para lucrar con venta de cerveza o actividades nocturnas en general, incluida aquella escobargaviriaísta que dicen, florece en estos suelos.

Mejor no hacer caso. Yo prefiero creer que hay dos cosas fundamentales en esto:

La primera, incapacidad para imponer orden en la casa de piedra y la de formar un buen equipo, debido a que la mayor parte de los funcionarios de Lorenzo de Cima Dworak traen en la cabeza que la política es negocio y son solo tres años o menos en el cargo. Egoísmo puro pues, por eso está así este y casi todos los municipios de México.

La segunda, el interés de terceros, externos o infiltrados, en olvidar los negocios personales –con el cemento y asfalto a/de constructoras privadas, obras con “moches” y constructoras “sagradas”, pago de facturas falsas, créditos bancarios, lámparas fiadas, etc.

Las dos son graves. De paso le confirmo que en ese último tema, el arrendamiento puro de César Lizárraga para iluminar la ciudad, exigió endeudarse y hoy, como tampoco Otto Claussen pagó, el edil de Movimiento Ciudadano –crítico del enriquecido teutón--, advierte: ya se deben como 800 millones de pesos.

Y pensar que el alcalde de Cima, enredado en la piola, reclama solo los excesos del crédito de 315 millones que a la hora del pago son 400, solicitado por su antecesor.

Pregunto: si usted, amable lector, fuera responsable del Municipio en este trienio ¿Por dónde comenzaría?

Denunciar ilícitos ante la autoridad correspondiente es buena opción. La riña en el Cabildo y las redes es estéril.

TIUROS RÁPIDOS

1.- AGUA: Claudia Pavlovich se tomó en serio el problema del agua en Guaymas y busca resolverlo al grado de que ya hay dinero para pagar la mitad de la construcción de una desaladora; del mar saldría el agua necesaria para uso doméstico e industrial.

Hace un gran esfuerzo y aún estudia, con lupa, cada paso para confirmar si es esa la mejor opción.

Observación: Urge crear una nueva marca para el producto, como hace la libre empresa, pues Comisión Estatal del Agua, o CEA, por sus siglas, es reflejo de ineficiencia y corrupción. No podrá con el paquete y enturbia, como el agua que ahora entrega, el gran esfuerzo de la gobernadora.

2.- HOMENAJE: Agradezco la invitación de Ricardo Acedo Samaniego, secretario general del STIRTT, invitarme al homenaje que hará la organización obrera a Jorge Enríquez Valle y Romeo González Villasana, por sus 60 años como locutores, al anochecer de este jueves.

El propio líder nacional les agradecerá tanto tiempo cumpliendo con el auditorio radiofónico y haciendo crecer al sindicato, ejemplo que obliga a seguir el camino de la rectitud y trabajo constante. Mi abrazo y aprecio a ambos.

3.- UNIVERSITARIOS: Da gusto termine el papel de judío errante de la Universidad Tecnológica de Guaymas, nacida por iniciativa de los promotores de inversiones generadoras de empleo del grupo Off Shore, bien bateada por la autoridad estatal.

Años de esfuerzo hoy permiten inaugurar instalaciones que costaron sangre sudor y lágrimas pero allí están, y parafraseando a doña Claudia, la gobernadora de mano firme que tenemos, mejores que muchas escuelas privadas, donde se formarán los técnicos necesarios para apuntalar el futuro de Guaymas. Enhorabuena, señora Gobernadora, y el reconocimiento se extiende a Luis Felipe Seldner papá e hijo, y sus mosqueteros locales de la promoción, Armando Lee y Enrique Hudson.

Ni se diga a los apasionados responsables del plantel, Pedro Mar Hernández y su joven equipo perfectamente adaptado a la experiencia que atraen para alcanzar sus metas.

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+ Ayuntamiento, todos contra todos; Otto y Manuel, lo oculto los une; Profepa, por fin aparece en San Carlos

 

GUAYMAS, Son.- El ayuntamiento de Guaymas es un enlonado donde la riña campal no distingue colores.

Hasta los regidores “finitos” perdieron forma al ser subidos al ring bajo sospecha de aceptar sobornos –imagínese usted: sumar empresarios al saqueo municipal—del tesorero Municipal, por una parte, y del secretario, por otra, lo cual agrega leña a la hoguera entre los grupos autores de intrigas palaciegas.

Como decía Jack, aquel inglés dedicado a la disección (el destripador, pues), vamos por partes:

En la pugna del actual alcalde y empleados, contra el exalcalde y los suyos, se habló sobradamente de la tunda al germano Claussen por Alán Jaramillo en una radio local, cuando el hermosillense nacido en Guaymas era cuestionado por evadir un citatorio de la Contraloría local.

Pues el argumento utilizado por el señor que no explica dónde quedaron 400 millones de famoso préstamo bancario –la gente cree que se los robó--, fue el mismo utilizado por el diputado Manuel Villegas para no llegar a la cita de viernes pedida desde el lunes previo por él mismo. No llegó porque “no estaban dadas las condiciones”. En realidad lo estaban `cazando´ personas que le piden becas y no les cumple.

El “temor de ser agredido” hizo que el ahora diputado sin partido --no necesita, ahora será candidato independiente—, se retirara. Como Jaramillo al Claussen gastalón, la respuesta fue la misma. El alcalde Lorenzo de Cima le dijo que si se sintió amenazado por algo, podía darle las garantías necesarias y eso lo sabe Villegas, que fue secretario de la comuna entre 2006 y 2008, cuando se tuvo que ir por falta de confianza de su jefe.

Hasta Carito Lara, la diputada, agredió por escrito en redes a Lorenzo, llamándolo mil cosas. Los troleros de Lorenzo la pusieron como cordel de cerdo y lo menos que le dijeron es que ni panista es y aparte, habría vendido su criterio por un plato de lentejas ante el poder estatal.

Pero los pleitos municipales escalan y se potencian. El jueves hubo agarrón de regidores y un día después terminaba el round con el siguiente resultado: se va el tesorero, pero también el secretario.

Otra vez, requiero la labor quirúrgica del inglés aquel:

Enojados los regidores porque no los pelan (ellos dicen), exigieron cuentas carnavaleras de nuevo. Y de nuevo nada pasó; y elaboraron un escrito que firmarían 14 polícromos, tardándose en hacerlo Marcos Ulloa, de Movimiento Ciudadano. Lo esperaron hasta el último minuto y firmó, pero como estaban juntos todos, sale del recinto donde los regidores conspiran, y llama al secretario Jaramillo.

Sobrevino el enojo de sus compañeros y la consecuencia es que, al reclamo, lo vieron airarse y se rajó, así lo dijeron, de haber firmado. Incluso se describe la ira mutua con el priísta Alfonso Uribe, que llegó al grito de “es personal ¿está claro?”.

Como siempre lo hacen, los dos llamaron a otro Uribe, Germán, hermano mayor del regidor y amigo de Marcos. Pero esta vez no hubo reconciliación. Germán entendió lo que piensan uno del otro y mejor se hace a un lado. Y Marcos entiende eso de la filia.

Alfonso Uribe es el receptor de quejas de carnavales en el trienio anterior, director como fue del Instituto de Festividades que existe legalmente, pero en la práctica Lorenzo lo desapareció de un manotazo para que hiciera negocio el primo de su secretario particular. Pero ni hubo negocios, se perdió un dineral y de paso el alcalde quedó mal ante el pueblo por lo que parece otra leperadota.

Volviendo al tema, la riña en el Cabildo llegó al extremo y el propio Uribe espetó a Jaramillo: si se va el tesorero, se va también el secretario. Eso reflejaría de qué lado están, pero tampoco se ignora desde hace meses que el señor de los dineros, Arturo Lozano, traiciona a Lorenzo haciendo cosas en lo oscurito. El munícipe lo sabe ya, pues el plazo de 15 días para salir de ese cargo, parece haberse acortado.

No lo aprobarán, dicen los regidores. Pugna personal pues, no de funciones ciudadanas, y reflejo de dónde están sus amores. Los ediles no son ejemplares, por qué no decirlo, y caen también en desprestigios como el que han acarreado alcaldes al esconderse en la opacidad de las cifras y traicionar el voto popular para enriquecerse a costillas de un pueblo cada vez más pobre.

Ahora circulan en el ciberespacio facturas y copias de cheques entregados a regidores, y hasta han involucrado a empresarios como Enrique Hudson y Eduardo “Pin” González, en la recepción de “apoyos”, “embutes” o “chayotes”. El troleo municipal es el principal difusor, lo cual se cargará a la factura del sucesor de Águeda Barojas, la comunicadora que se cansó de proponer sin ser escuchada y regresó al lugar que nunca debió dejar.

El malo ahora será Eduardo Ramos, un reportero hermosillense. Si, de allá. Recuerde usted que los alcaldes siempre emplean a gente de fuera, trabajen o no. No es raro que vuelva a ocurrir.

No termina allí el asunto. La tarde de lunes surge un audio donde se escucha la voz de Jaramillo, presuntamente hablando con Lucano, hermano del alcalde. Hablan con palabras fuertes, de apurarse para ganar “algo de lana”.

Según el secretario, está editado y ya lo ubicó. Sería una charla con el tesorero, el “Judas” de Lorenzo, donde tocó algo de esos temas en distinto contexto, pero el resto es una entrevista que le pidió el regidor azul Raúl Gabriel Sánchez.

Que aparezca Lucano de Cima, un abogado de prestigio y persona de bien, tiende a situarlo como poder tras el trono en la comuna. Es un “te lo digo Juan, para que lo entiendas Lencho”.

Por lo obvio, al siguiente día ya estaba pedida la bola al lavandero. Pero, al modo, presume fortaleza por sus negocios –con dinero del pueblo, claro-- con hermosillenses nacidos en Guaymas y no hubo precisión si se va este miércoles o no. Eso de que los regidores no le aprobarán al alcalde al sucesor, despreocupa, pues un encargado de despacho resuelve el problema.

Esto no termina. El encono de gente poco capacitada para manejar millones de presupuesto, les hace perder el sentido del orden, la decencia y hasta el equilibrio emocional.

Solo de paso, le diré que el tesorero quiso verle la cara a quienes envían dinero federal para seguridad pública… otra vez.

Lo hizo en 2015 con uniformes para policías que nunca llegaron, pese a lo cual apareció una factura pagada por Tesorería, con su firma, por casi tres millones de pesos, que luego se supo, se repartieron entre él y un empresario de Hermosillo. Hoy la vuelve a hacer, anunciando que compró equipo donde sobresalen chalecos antibalas. Pero ahora fue más dinero.

Salió bravo el dueño de lavandería que también extiende sus vengancitas contra quien le gana contratos para dar servicio a empresas. A ver qué hace ahora que lo corran. En cuanto a Jaramillo, ganaría la partida a los “fresitas”, pero los vicios dejados en lo político lo harán tronar pronto, ya verá usted.

TIROS RAPIDOS

1.- PROFEPA sabe del desorden en playas guaymenses y de todo Sonora. En playa San Francisco, la más grande de San Carlos, hace tiempo se hacen cosas al margen de la ley, pero es bueno ver que ahora, ante la fuerte inversión cercana de conocido grupo empresarial, ponen orden y clausuran la construcción de una palapa que se opone a los usos de suelo de esa riquísima zona, turísticamente hablando.

Fueron casi 3 hectáreas las traspasadas para desarrollar condominios y la operación por algo así como 160 millones de pesos, deja unos 3 millones de ingresos para la comuna.

2.- PASA, la recolectora de basura que no trabaja bien, pero tampoco le pagan bien, no tarda en volver a cobrar el atraso que suma más de 12 millones de pesos. Debiera la comuna recuperar esa obligación.

3.- Hay líos en el Alto Golfo por la protección ambiental, pero los pescadores andan alebrestados también en todo el litoral: les están afectando la aguamala, el calamar gigante y hasta la jaiba y otras especies de arribazón y rápido retiro de estas aguas. No responde, Conapesca o Profepa, a las exigencias del hambre y ésta, señores, es mala consejera.

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+ Otto trastabilla ante el cuestionamiento; El PRI, así como está, no sirve; Tony Flores, un gran promotor de Guaymas

GUAYMAS, Son.- Sumido en nuevo escándalo por un Carnaval de obvios malos resultados –las pérdidas ya irían en 7 millones de pesos--, el Ayuntamiento en manos de Lorenzo De Cima Dworak, agrega más yerros y desencantos.

La deuda con las siglas azules crece también por los palos de ciego dados en el camino de aclarar el manoteo de terrenos municipales en la pasada administración, y ni se diga dinero público, cuya cereza del pastel es el ilegal crédito de casi 400 millones de pesos, de los cuales solo 315 ingresaron a Tesorería.

Ya en la película en marcha, De Cima batalla con las cuentas desde que dejó hacer y deshacer a su tesorero, Arturo Lozano González, quien en mancuerna con el oficial mayor, Germán González Véjar, llenan de facturas falsas los archivos para justificar dineros que suman millones, perdidos en el hoyo de la corrupción que no acabó cuando se fue la pandilla Claussen.

Saturaron la nómina, pagan a funcionarios inexistentes –uno ganó durante un año, pese a vivir en Veracruz— y se multiplicó el gasto en general. Y qué decir de la cereza del primer pastel: facturas con cargo al Fideicomiso de Seguridad Pública por inexistentes uniformes para la Policía, que les dejaron 2 millones 957 mil pesos limpiecitos. Bueno, sucios, pero ellos los lavan. Y ya deben comprar otra vez.

En el pasado cercano, Marcos Ulloa Cadena decía que cada obra anunciada por Otto Claussen era un acto de corrupción. Ahora dio el grito a tiempo sobre el truco que dejó sin uniformes a la Policía y casi 3 millones de pesos menos a la comuna. Pero no pasó nada.

Ulloa, entonces candidato a alcalde por Movimiento Ciudadano, hoy regidor por esas siglas, se cansó de decir al Cabildo que debían aprobar un procedimiento legal para aclarar cuentas, exigir que el tesorero renuncie y de paso, meterlo al bote.

Pero los regidores no desean ganar esos pleitos. Un ingenuo joven de tres colores que cobra como representante (popular no, van a fuerza en el paquete del aspirante a alcalde) expresó con energía que “yo sí denuncio. Llamo a la radio y digo lo que pasa”. Bueno, que siga llamando. Los jueces no pueden emprender juicios oyendo radiodifusoras.

No espero que entienda este comentario. Otros, se ha sabido, aprovecharon para completar gastos navideños haciendo válida la ilustrativa cita del general Obregón, el “Manco de Celaya”, de que “nadie aguanta un cañonazo de 50 mil pesos”.

El Carnaval vino a elevar la percepción de corrupción, cuando el alcalde –los regidores nunca lo sometieron a aprobación—le regala la fiesta a un pariente de su secretario particular, para lo cual desapareció de facto aunque legalmente exista, al Instituto de Festividades, y nombró una titular “liquidadora” que cobraba en dos nóminas.

Con decirles que el grupo estrella de la fiesta, la banda “El recodo”, no iba a actuar. Lo hizo a partir de las dos de la mañana porque el secretario del Ayuntamiento consiguió dinero para pagar 500 mil pesos restantes exigidos por el famoso grupo. Se los entregó en el lujoso autobús del grupo y, tarde, pero cumplieron.

La empresa Ajedrez, de Aldo Domínguez, dice que no deben a nadie y casi aceptan la cuantiosa pérdida. Pero no parece preocupado. Los decires creen que se pagó con dinero del Ayuntamiento, pero como no hay cuentas claras de la fiesta, no se sabrá. Y los regidores, seguramente seguirán “hablando a la radio”.

Pero el agregado en la fiesta, fueron dos cosas políticas:

Una carta del secretario del Ayuntamiento al titular en Sonora de la PGR, pidiéndole estar atento a la posibilidad de desórdenes en la fiesta, pero en algún punto se habló de “acciones criminales” potenciales, de lo cual responsabilizaba a enemigos de Lorenzo. Y como son muchos, aclaraba que los encabezaban Otto Claussen y el diputado local Manuel Villegas, quienes se placearon en la fiesta y los acusan de entrar sin pagar.

La verdad es que esta tensión fue creada por chismes de abundantes “troleros” de ambos lados.

La segunda es que Otto, fue citado para declarar por qué gastó dinero público para que una empresa de seguridad le cuidara su casa en Hermosillo mientras venía a trabajar como alcalde.

El hermosillense nacido en Guaymas no acudió, pero anduvo rondando. Acudieron sus abogados, así que avanza el camino que Lorenzo emprendió para evidenciar las presuntas leperadas, aunque al actual alcalde se le hace bola el engrudo y tarda. Y la verdad, su tesorero y su oficial mayor, parecen cómplices del germano.

Ah, el chisme de que se va Lozano es cierto. Lorenzo ya no lo quiere allí. Si se queda, es porque “oscuros” poderes intervienen y ahora sí, en dos años el nuevo alcalde estará indagando donde quedaron otros cuantos cientos de millones de pesos, a fin que los guaymenses aguantan todo.

Volviendo a Otto, al político reconocido como uno de los mejores de Sonora, se le ocurrió llamar al siguiente día a Jorge Carrizales, de XEGYS, al parecer para victimizarse. No fue a la cita, sería el argumento, porque había un grupo de panistas (con sueldo municipal, claro) en Palacio como queriendo pelear, incluido malamente, el dirigente Santiago Samaniego Rebollo, y eso le pareció riesgoso.

Pero en ese momento Carrizales entrevistaba (de nuevo, el “bombero” de Lorenzo) al secretario del Ayuntamiento. La respuesta no esperó. Otto la resintió, trastabilló y terminó hablándole “de usted” a Alan Jaramillo.

No es gratuita la tunda que, a juicio muy particular de quien esto escribe, le propino el secretario al exalcalde. Jaramillo tiene experiencia como abogado defendiendo causas tan difíciles como las de José Ordaz, un cuestionado terrateniente local –con quien ahora riñe en juzgados--, o la causa electoral de ese gran activo priísta que es Pedro Romano Terrazas, cuando en 2012, quien pese a tener el apoyo de todos los sectores tricolor para ser el candidato a la alcaldía, el gran dedo lo sacó del camino.

Jaramillo ganó esa causa en Guadalajara al tricolor, pero al modo, el expartidazo le echó montón y le hizo tablas el triunfo que le habría dado la candidatura a Romano. Ya sin chamba por ponerse con Sansón a las patadas, Jaramillo debió asesorar a simpatizantes azules, por eso terminó como secretario del Ayuntamiento, aún cuando técnicamente puede ser considerado el primer priísta del Municipio.

En espacio aparte, Muralsonorense.com le ofrece la versión estenográfica de esa llamada, para que usted se haga su propio juicio. Es larga, pero si no tiene otra cosa más importante que hacer, léala, vale la pena solo porque–repito, a juicio particular--, el perdedor es un político de altura.

TIROS RAPIDOS

1.- No es problema solo de este partido, pues todos sufren desgaste y desprestigio, pero el PRI no encuentra a quien poner al frente de sus siglas en Guaymas. Supongo que así es en todo el país.

En opinión de quienes saben del tema, no debiera batallar tanto, pero pagan el precio de haberse alejado del pueblo, entregado cargos y posiciones al gran capital y marginar a quienes tienen el contacto con el pueblo. Deben mirar atrás, para encontrar el camino. El PRI, así como está, no sirve.

2.- Tony Flores siempre quiso cantar. Lo intento en Sonora y luego partió a la capital del país.

No lo hacía mal, pero un día alguien lo confundió con el comediante Memo Flores y él se sintió halagado, lo que definió su carrera como comediante. Lo fue hasta su muerte, el domingo pasado. Lo recordaremos siempre por espontaneidad, generosidad y, por supuesto, su trabajo que fue vehículo para promover siempre a Guaymas.

3.- En el país, el intercambio de culpas se convierte en bolas de lodo que impactan a los aspirantes a cargos públicos, y sobresalen los del Estado de México, referente de lo que ocurrirá en México en 2018.

Por el PRI la quiere un “junior” de los poderosos de Atlacomulco, Alfredo del Mazo Maza, pariente y compadre del presidente Enrique Peña Nieto, lo cual le afecta de entrada. Por el PAN, la excandidata presidencial Josefina Vázquez Mota, quien trae la marca de la corrupción por más de mil millones de pesos que se gastó en una oficina presuntamente para defender inmigrantes mexicanos en Estados Unidos. Creo, y solo creo, que así como está, el PRD puede dar la sorpresa. Pero no es por el PRD.

Al final, debemos aceptar que las elecciones, así como está el sistema político, ya no son de verdad. No se ve al pueblo participando.