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Investigan a Televisa por corrupción

+ Creen que sobornó a la FIFA para obtener derechos de transmisión de los mundiales de fútbol

 

LONDRES, R.U., 27 de Octubre de 2017.- Autoridades estadounidenses y suizas han investigado la corrupción en el fútbol a nivel global y vinculado a decenas de hombres y empresas que, según los procuradores, conspiraron para ilegalmente enriquecerse a partir de los acuerdos de transmisión y patrocinio relacionados con los eventos futbolísticos más grandes del mundo.

Ahora existe una empresa que nunca se había mencionado, pero de la que se había hecho indirecta referencia, con sede en el cantón suizo de Zug: Mountrigi Management Group. Es una empresa de tres personas que muestra cómo se dieron algunas de las transacciones más importantes en el deporte más popular del mundo.

Mountrigi fue discreta pero se apoderó de los derechos exclusivos de transmisión de los partidos de la Copa del Mundo en buena parte del continente americano, de México a Argentina, hasta 2030.

Lo común es que esos acuerdos se anuncien de manera pública después de un proceso formal de licitación, pero no sucedió esta vez. Detalles del arreglo inusual aparecieron por primera vez en un acuerdo declaratorio que involucraba a una empresa acusada en la pesquisa de Estados Unidos; los detalles surgieron de nuevo cuando autoridades suizas acusaron este octubre al ex secretario general de la FIFA, de haber aceptado sobornos a cambio de contratos lucrativos de televisión.

“He seguido de cerca el sector durante dieciocho años y nunca había oído hablar de” la empresa, señaló Frank Dunne, editor de TV Sports Markets, un respetado boletín informativo de la industria, en referencia a Mountrigi Management Group.

En América, el fútbol vuelve extremadamente lucrativo el contrato de Mountrigi, ya que involucra los derechos de transmisión para dieciséis naciones. Muchas personas de la industria desconocían de la diminuta empresa que parece haber encontrado una mina de oro en su acuerdo con la FIFA.

ES DE TELEVISA

Autoridades en Estados Unidos ayudaron a revelar que Mountrigi es en realidad una filial de la gigantesca cadena mexicana de televisión Grupo Televisa, que pagó 190 millones de dólares para afianzarse las transmisiones de los mundiales de 2018 y 2022.

Los contratos para los torneos de 2026 y 2030 probablemente costaron más, pero mucho menos de lo que valen en la actualidad. La nueva dirigencia de la FIFA ha anunciado que la Copa del Mundo se expandirá de 32 a 48 equipos a partir de 2026. Entre los países que se han postulado para organizar el torneo ese año están Estados Unidos, México y Canadá, que hicieron una oferta tripartita.

La mayoría de dirigentes de la FIFA fue relevada del cargo después del escándalo de corrupción, el más grande desde que se creó el organismo hace 113 años. Los dirigentes actuales del órgano con sede en Zúrich se rehusaron a dar detalles sobre el acuerdo con Mountrigi y ni esa empresa, ni Televisa, quisieron dar declaraciones.

Para acordar con la FIFA, Mountrigi recibió el apoyo de Alejandro Burzaco, empresario argentino, quien el año pasado se declaró culpable de sobornar a dirigentes del fútbol a cambio de derechos de transmisión de los torneos más importantes de la región para su empresa, Torneos y Competencias, que accedió a pagar 112,8 millones de dólares para llegar a un acuerdo con el Departamento de Justicia estadounidense.

En los documentos de los tribunales que confirman su admisión de culpa, Torneos y Competencias dijo a los fiscales que una de las filiales de una de las mayores televisoras de Latinoamérica había ayudado a pagar millones de dólares en sobornos para obtener los derechos para transmitir en Argentina, Paraguay y Uruguay los próximos cuatro mundiales. Mountrigi, la filial de Televisa, fue la que recibió esos derechos y de inmediato se los vendió a Burzaco, que había canalizado millones de dólares en sobornos para Julio Grondona, el responsable del comité de finanzas de la FIFA y uno de sus líderes más importantes hasta su muerte en 2014.

Televisa afirmó el año pasado que ninguno de sus empleados o los de Mountrigi, “no han hecho ningún pago indebido a funcionarios de la FIFA relacionados con la adquisición de derechos de transmisión de partidos de fútbol”.

La investigación también está en Suiza, donde las autoridades señalaron que un empresario anónimo había sobornado al ex secretario general de la FIFA, Jérôme Valcke a cambio de “otorgar los derechos de transmisión a ciertos países para los mundiales de la FIFA de 2018, 2022, 2026 y 2030”.

Niclas Ericsson, el ejecutivo de la FIFA responsable de la división de televisión en esa época, no respondió a una solicitud para obtener mayor información. Suiza también acusó al empresario catarí Nasser al-Khelaifi, presidente del club francés de fútbol Paris Saint-Germain, de sobornr a Valcke a cambio de un paquete por separado, que incluía los derechos de transmisión de 2026 y 2030. Al-Khelaifi, quien niega las acusaciones, se reunió con los fiscales suizos el 25 de octubre.

Estados Unidos ha acusado a más de cuarenta personas y negocios por corrupción futbolística, y ha hecho públicos los detalles de los acuerdos por derechos de transmisión que tradicionalmente habían sido resguardados tras bambalinas con muy poco escrutinio externo.

Desde que se expuso a un poderoso grupo de empresarios brasileños y argentinos, algunas de las empresas más grandes del mundo dedicadas a los derechos de transmisión deportiva, entre ellas WME-IMG y Lagardère Sports and Entertainment, han logrado incursionar a un mercado que había estado cerrado para ellas durante décadas.

Mountrigi no ha firmado acuerdos en ninguno de los otros territorios que tiene en su poder para los eventos de 2026 y 2030. Eso indica que la empresa puede generar más ganancias de las que planeó a partir de la expansión del mundial y de un posible torneo con Estados Unidos, México y Canadá como anfitriones en 2026. La FIFA tiene ingresos superiores a 5,000 millones de dólares y dependen en un 90% de las copas mundiales.