Politica

Posa desnuda a los 55

Modelo, desnuda a los 55 años

Janice Dickinson, autoproclamada como la primera supermodelo, dice que ama su cuerpo

 

La modelo Janice Dickinson tiene 55 años y no le molesta posar desnuda, pues lució su cuerpo para la revista Closer.

El sitio dailymail.co.uk publica una imagen de la estadounidense de pie y con sólo unos tacones puestos.

Dickinson se autoproclamó como la primera supermodelo del mundo, aunque en los años 60 ya otras mujeres habían sido denominadas de esa manera.

Tras varios procedimientos estéticos, la modelo asegura sentirse muy cómoda con su figura.

"Amo mi cuerpo, pero es una obsesión. Tengo que asegurarme de que todos los ingredientes que van a mi cuerpo son completamente orgánicos", señaló Janice, quien ha participado en programas como America's Next Top Model y I'm A Celebrity.

Ejercicio y una dieta le permiten mantener su figura, pese a haber sido madre en dos ocasiones. Sin embargo, también se ha ayudado de los adelantos estéticos para conservarse.

"Medito, me relajo, hago 80 minutos de yoga al día", explicó y aceptó que su primera cirugía se la hizo a los 32 años. A los 40 probó con el bótox y ahora se lo aplica cada seis meses.

Me hundio para salvarse ella

Amanda me hundió para

salvarse ella: Lizette Farah

De la Rosa escribió un libro sobre Paulette y dijo que no metía las manos al fuego por su amiga

MEXICO.- “Te traicionó Amanda De la Rosa, ¿tienes idea por qué?”, le pregunté a Lizette Farah hace más de dos meses. “La Procu (General de Justicia del Estado de México) la tiene agarrada de los huevos”, respondió resignada.
La pregunta vino a cuento porque Amanda De la Rosa se había presentado en el noticiario Hechos AM de Televisión Azteca. Mónica Garza le preguntó que si metería las manos al fuego por Lizette y De la Rosa contestó que no metía las manos al fuego por nadie.
La aseveración fue devastadora. Se dio en pleno linchamiento a la madre de Paulette. Sin embargo, para Lizette lo de Amanda era lo de menos, acababa de recibir una llamada: le avisaron que la Procuraduría de Peña Nieto la acusaría y detendría por homicidio imprudencial. Nerviosa, delgadísima, se sentía acorralada.
Sabía lo de Amanda porque ella misma le dijo que la Procuraduría le encontró mariguana en su automóvil, que la tenían “agarrada de los huevos” y que no la podía defender. “¡Cómo se le ocurre traer unos churros de mariguana en el coche! ¡me hundió a mí para salvarse ella!”, dijo Lizette. Que Amanda consumía drogas no era nuevo para Lizette, lo que la sorprendió fue la traición:
“Nunca me lo hubiera imaginado”. Habían sido amigas desde la infancia. A pregunta expresa, Lizette aseguró que no compartía el gusto de Amanda. “Yo no uso mariguana, ni siquiera bebo alcohol, sólo fumo marlboros y tomo mucho café”, confió.
Dos personas presenciaban esta entrevista en la casa de su madre. En el momento en el que hablábamos de Amanda, una de ellas le dijo a Lizette que De la Rosa insistía desesperadamente en que se reunieran, quería comentarle que escribiría un libro sobre Paulette. Escriben la historia El mensaje de Amanda para Lizette era claro: le estaba avisando que redactaría el libro. Aquello no fue una solicitud de permiso para hacerlo.