CD. DE MÉXICO, 17 de febrero de 2026. – Max Arriaga salió de su oficina con el oficio en mano.
Es el documento que tanto exigió durante 4 días, para confirmar su remoción como director de Materiales Educativos y abandonar las instalaciones de la Secretaría de Educación Pública (SEP).
«Lo mínimo que un trabajador debería recibir, (me voy) en 5 minutos», expresó tras firmar el documento en la oficina que ocupó desde 2021.
Sobre su último día laboral, dijo que había sido trabajando, atendiendo asuntos, “lo más importante es que se lograron firmar las plazas de trabajadores honorarios, entonces los compañeros de la unidad pudieron quedar sus trabajos en riesgo, ya quedaron firmados, 5 compañeros», dijo.
Enseguida, con su mochila a cuestas y un cuadro del filósofo Karl Marx en brazos, caminó hacia afuera de las instalaciones de Universidad 1200, en el sur de la capital del País.
«La educación primero, al hijo del obrero», «Fuera Mario, Fuera Mario» y «Marx, no estás solo», fueron algunos gritos de apoyo mientras Arriaga caminó hacia el Metro Coyoacán. Dijo dirigirse a Texcoco, Estado de México; se bañaría y viajaría a Ciudad Juárez, donde volverá a dar clases.
Descartó aceptar cualquier cargo público, al dejar por fin su actitud, que lo mantuvo atrincherado en esas oficinas desde el viernes, cuando se negó a ser removido de su cargo, afirmando que no lo hacía por un cargo, sino para evitar la modificación de los libros de texto a un modelo «neoliberal», y que se le informara mediante un oficio su remoción, no a través de redes sociales.
Mario Delgado, Secretario de Educación Pública, dijo el fin de semana que Arriaga ya estaba enterado, y que hasta le ofrecieron un puesto diplomático, pero no aceptó.



