Ciudad de México.- La confrontación entre Alejandro “Alito” Moreno, dirigente nacional del PRI, y Gerardo Fernández Noroña, presidente del Senado por Morena, ha escalado en los últimos meses y hoy es uno de los choques políticos más sonados del país.
De los gritos en el Senado a las redes sociales
El origen del pleito se remonta a noviembre de 2024, cuando en plena sesión del Senado ambos protagonizaron un intercambio de gritos. Moreno exigía tomar la palabra desde la Mesa Directiva y Noroña le respondió con un enérgico: “¡No me ponga el dedo encima!”. El priista replicó: “¡A mí no me grites!”, en una escena que rápidamente se viralizó.
La tensión volvió en marzo de 2025, cuando Alito llamó a Noroña “patán”, “vergüenza del Senado” y sugirió que necesitaba atención psiquiátrica. Noroña no se quedó atrás y respondió que Moreno era “el sepulturero del PRI” y que “debería estar en la cárcel” por presuntos actos de corrupción, retomando denuncias en su contra por enriquecimiento ilícito y lavado de dinero.
Cruce de acusaciones recientes
Tras las elecciones locales de este año, Fernández Noroña usó sus redes sociales para ironizar sobre el líder priista, insinuando que sus conferencias nocturnas eran como “invitaciones a un sepelio de la derecha”. Moreno respondió acusando a Morena de una “farsa de elección judicial” y denunció un “atropello a la democracia”. Incluso fue más allá, acusando a Noroña de vínculos con “narcopolíticos”.
Escalada política
El pleito no se limita a lo personal, sino que refleja la creciente polarización entre Morena y el PRI. Cada intercambio de insultos se ha convertido en un eco mediático que alimenta la confrontación política en medio de debates clave en el Congreso.
Analistas señalan que este enfrentamiento se ha convertido en un símbolo de la crispación política actual: mientras Noroña se perfila como una figura polémica dentro de Morena —conocido por sus desplantes y confrontaciones públicas—, Alito busca reposicionar al PRI en un escenario electoral adverso.
Lo cierto es que, más allá de los ataques verbales, el choque entre ambos políticos expone las tensiones que marcan la relación entre oficialismo y oposición en México.



