• Dionisio Meade estimó que no es la alternativa más sana para el planeta
Ciudad de México, 24 de mayo 2025.– La necesidad creciente de almacenar energía eléctrica plantea uno de los mayores retos tecnológicos y ambientales del mundo actual. Aunque tecnologías como los autos eléctricos representan un avance importante, su impacto aún es limitado por la escasez y los efectos contaminantes de los materiales que requieren, advirtió César Ángeles Camacho, investigador del Instituto de Ingeniería de la UNAM.
Durante su participación en el ciclo Jueves de Ciencia. Nuestra nueva realidad, organizado por Fundación UNAM, el especialista sostuvo que el almacenamiento de energía abre la puerta a nuevas tecnologías como la movilidad eléctrica o una mayor integración de energías renovables. Sin embargo, alertó que “los materiales que se ocupan para ese fin van a colapsar porque son insuficientes”.
Uno de los principales focos de atención es el litio. Si bien ha sido clave en el desarrollo de baterías, su explotación genera impactos ambientales significativos. “Se deben encontrar alternativas”, insistió Ángeles Camacho, al destacar que centros de investigación deben enfocarse en nuevas formas de almacenamiento para grandes bloques de energía.
En la misma línea, la investigadora Ivonne Liliana Alonso Lemus, del Centro de Investigación y de Estudios Avanzados (Cinvestav) Unidad Saltillo, señaló que, aunque el litio tiene usos en sectores como el cerámico o médico, en 2022 el 80% de su producción global se destinó a baterías.
“La solución para dejar atrás los combustibles fósiles no está en una sola tecnología, sino en varias”, subrayó Alonso Lemus. Actualmente, encabeza el Laboratorio de Energía Sustentable y Electromovilidad, donde desarrollan baterías de ion de sodio y supercapacitores como alternativas al litio.
La científica también reveló que en Coahuila, estado que genera más de la mitad de su energía con carboeléctricas, se estudia la posibilidad de reutilizar el carbón mineral —no como combustible—, sino como materia prima para nuevas tecnologías de almacenamiento energético.
Uno de los retos más relevantes es el reciclaje. Ángeles Camacho sugirió que sería ideal recuperar hasta el 90% de los materiales en baterías, dándoles un segundo uso. Las baterías de autos, por ejemplo, pueden reutilizarse en bicicletas o patines eléctricos antes de su reciclaje final.
El evento contó con la presencia del presidente de Fundación UNAM, Dionisio Meade, y del investigador emérito Jaime Urrutia Fucugauchi. Meade destacó que el objetivo del programa es despertar el interés de jóvenes que buscan definir su vocación profesional, mostrándoles los grandes desafíos del futuro.
Finalmente, se destacó que América Latina posee un papel estratégico en esta transición: de los 34 materiales críticos identificados por la Agencia Internacional de Energía, 25 se encuentran en la región. Bolivia, Argentina y Chile concentran el 53% de las reservas mundiales de litio, mientras que Europa y China lideran los procesos de reciclaje del mineral.
“El potencial que tenemos es enorme”, concluyó Alonso Lemus. Pero para lograr una transición energética sostenible, será necesario combinar innovación científica, conciencia ambiental y cooperación internacional.



