CD. DE MEXICO.- Los espías mexicanos pocas veces acertaron a la hora de definir “tan bien” a sus espiados, como ocurrió el 9 de marzo de 1977 en el caso de Julio Scherer García: “Profesión, periodista”.
“De profesión periodista” es la primera frase completa que se alcanza a leer luego de tres titubeantes surcos negros que eliminan la información inicial elaborado para consumo de las cabezas del servicio de inteligencia del gobierno de Luis Echeverría.
La historia del periodista que los integrantes del aparato archivaron de Scherer García es como su vida misma: fragmentada y huidiza. Dispersa entre cajas y expedientes, entre mitos y versiones que no terminan de juntarse.
Estos son los apuntes que la Dirección Federal de Seguridad (DFS) acumuló durante años de Julio Scherer y que acumulaba datos como este, del 8 de diciembre de 1975:
En mayo de 1959 era periodista del diario Últimas Noticias de Excélsior y en septiembre de 1965 era subdirector de ese periódico, “ubicándole dentro de la tendencia… (los censores de esta época consideraron que su inclinación política no debía ser pública y le deslizaron por encima el marcador negro, aunque, malos censores, folios más adelante ubican a Scherer y al jesuita Enrique Maza como de izquierda mesurada y manejada).
Sigue la DFS: en enero de 1967 Scherer había sido invitado por Adolfo Christlieb Ibarrola, dirigente panista, a un viaje de descanso en la República de Guatemala, acompañados de sus respectivas… (los censores eliminaron la palabra esposas).
-Que en febrero de 1968 fue acusado por un grupo de reporteros del diario Excélsior Libre (sic), de ser uno de los que estaban destruyendo el periódico Excélsior y que en junio de 1969 fue señalado como elemento comunista por el movimiento Defensores de la Cooperativa Excélsior.
El 6 de enero de 1970 asistió al desayuno que ofreció el presidente de México, Lic. Luis Echeverría, a los directivos de revistas, periódicos, radio y televisión, en el restaurante El Lago Mayor, del nuevo Bosque de Chapultepec.
-Que el 24 de noviembre de 1971 dictó una conferencia intitulada “La Prensa en México” en la Facultad de Ciencias de la UNAM y en octubre de 1972 viajó en comisión periodística a la Feria de Ultrecht, visitando Holanda, Francia, EUA y Bélgica.
El 23 de enero de 1973 se había reunido con Víctor Manuel Villaseñor, director de los Ferrocarriles Nacionales de México, en el restaurante Normandie del DF, para mostrarle un artículo del periódico Excélsior intitulado ”Golpe a la industria empacadora. Se va el consorcio Heinz y deja destruidos los campos que lo abastecían”.
Que el 2 de diciembre de 1975 salió a Washington, DC, siendo el objeto principal de este viaje el entrevistarse con el Dr. Orlando Letelier, ex secretario de la Defensa de la República de Chile, quien le proporcionaría material no determinado para analizarlo y dictaminar si era publicable o no.
Que el día 10 de diciembre hizo su arribo a esta capital habiéndose entrevistado con el Sr. Regino Diez, quien le comentó haber tenido una grata experiencia con el sr. Presidente de la República, ya que durante la entrega de premios a periodistas, el 9 de este mes, fue el primero en recibirlo”.
-Que Fausto Zapata Loredo, subsecretario de la Presidencia, le comentó el 12 de diciembre de 1975, desde Nueva York, EU, que en la ONU “se pugnaba por reafirmar que la Carta de los Deberes y Derechos Económicos de los Estados es uno de los fundamentos esenciales de un nuevo orden económico”.
Apenas unos folios más adelante, con fecha del 17 de febrero de 1976, se acepta con todas sus letras el espionaje a Scherer y cómo el seguimiento se vuelve más puntual, casi por hora:
El investigado acostumbra salir de su domicilio entre las 7.30 y las 8.00 horas para dirigirse al Deportivo Chapultepec, ubicado en las calles de Mariano Escobedo de esta ciudad, donde permanece hasta las 11.00 a 11.30, para trasladarse posteriormente a sus oficinas del Periódico Excélsior, saliendo de estas alrededor de las 15.00 hs. en donde en ocasiones acude a su domicilio y permanece entre las 17.30 y 18.00 para posteriormente atender sus reuniones de trabajo y sociales, no teniendo una rutina fija.



