QATAR, Emiratos Árabes Unidos, 21 de mayo de 2025. – Elon Musk anunció reducción drástica a sus aportaciones económicas a la política, tras convertirse en uno de los principales aliados del presidente Donald Trump.
Durante el Qatar Economic Forum, el empresario dijo que no planea seguir gastando su fortuna en ese ámbito, porque “ya he hecho suficiente”, y aseguró que por ahora no ve motivos para continuar invirtiendo en política.
“Si veo una razón para volver a invertir en política en el futuro, lo haré. En la actualidad no veo ninguna razón”, declaró, con palabras que representan un posible punto de quiebre en su relación con Trump, de quien fuera el mayor donante individual en la última contienda electoral, con más de 290 millones de dólares entregados a la causa republicana.
Evitó responder directamente si la decisión responde al rechazo recibido por su papel en la reestructuración del gobierno, pero confirmó que redujo su rol como “jefe no oficial” del llamado Departamento de Eficiencia Gubernamental (DOGE), una entidad informal promovida por Trump para aplicar recortes presupuestarios y de personal. Musk explicó que ahora solo asiste 2 veces por semana a sus actividades como asesor del DOGE.
Esa incursión política de Musk deja secuelas en la reputación de sus empresas. Tesla, su principal fuente de ingresos, cayó del puesto número 8 al 95 en el ranking de compañías más populares en Estados Unidos, según datos citados por la agencia Reuters.
SpaceX, su empresa aeroespacial, también sufrió una pérdida significativa de prestigio. El rechazo se manifestó no solo en encuestas de percepción pública, pues varios sectores han lanzado campañas de boicot contra los autos eléctricos de Tesla, que son promovidos como un símbolo del autoritarismo e incluso han ocurrido ataques físicos contra estos vehículos, reflejo del descontento social generado por el papel de Musk como aliado de Trump.
Uno de los fracasos más visibles ocurrió en abril, cuando intentó influir en la elección de un puesto para el Tribunal Supremo de Wisconsin. A pesar del alto gasto, la candidata liberal Susan Crawford resultó ganadora.
Ese episodio fue considerado como una señal del límite del poder político del empresario. Reuters destacó que sería la muestra evidente del rechazo hacia su papel como “mano derecha” de Trump.
Durante el foro de Daqar, Musk reafirmó su compromiso con Tesla y aseguró que dentro de cinco años seguirá al frente de la empresa como CEO.



