CD. DE MÉXICO, 28 de agosto de 2025. – En La Tintorera, zona de biodiversidad del Parque Nacional Espíritu Santo, había una trampa altamente dañina para la fauna marina, una red de pesca de 100 metros de largo y 30 de ancho con años sumergida, matando todo lo que quedaba atrapado en esa superficie de unos 3 mil metros cuadrados.
Las llamadas «artes de pesca fantasma», equipos abandonados o perdidos en el mar, se consideran la forma más letal de contaminación por plástico. Su diseño es precisamente para atrapar y matar, lo cual siguen haciendo por décadas, pues atrapan todo a su paso, desde tiburones y tortugas hasta delfines y ballenas, para someterlos a la tortura y muerte lenta por asfixia o agotamiento.
Las autoridades encontraron esa trampa mortal y dispusieron su retiro. Fue un operativo de 3 días, con 40 horas efectivas bajo el agua de 16 buzos especialistas de la CONANP, Secretaría de Marina y Conservación Internacional-México, asistidos por un buque de la Guardia Costera con 18 marinos y personal de la PROFEPA. Todo lo coordinó Edgardo Ochoa, veterano con 20 años de experiencia global en neutralización de artes de pesca “fantasma” para Conservación Internacional.
Cada año, más de 12 millones de toneladas de plástico llegan al océano, un ritmo equivalente a verter un camión de basura lleno cada 60 segundos, dice un resumen de la operación.
El paso se cumplió tras unas 60 inmersiones para el rescate y reubicación controlada de la vida marina atrapada en la malla, desde estrellas de mar y caracoles hasta caballitos de mar y erizos.
La red estaba parcialmente enterrada y estructuralmente intacta. Para izarla sin desgarrar el fondo marino emplearon bolsas de elevación infladas bajo el agua con flotabilidad controlada. Con la red suspendida a media agua, se cortó en 2 secciones manejables, para evitar daño al arrecife cercano.
Casi la mitad de la masa que compone la Gran Mancha de Basura del Pacífico son redes, líneas y trampas de pesca desechadas.
El rescate creó la primera unidad de respuesta rápida de México, que ya es capaz de intervenir de manera autónoma en futuros incidentes. En los últimos 2 años, esta alianza permitió entrenar a unos 20 buzos de comunidades costeras y extraer 3 toneladas de redes y otros desechos de las aguas mexicanas.
La red de “La Tintorera” es solo una fracción de un gran problema. Los más de 12 millones de toneladas de plástico que llegan al océano, son como verter un camión de basura lleno cada 60 segundos y, aunque las artes de pesca representan 10% de ese volumen, su densidad y diseño las convierten en el componente más destructivo.
Desechar esa amenaza fue una misión considerada la implementación de un sistema donde la tecnología de buceo, la estrategia militar y el conocimiento científico convergen para crear un modelo de protección replicable y duradero para los santuarios marinos. (Con información e imágenes de WIRED en español)



