Un familiar se quedó en México porque su trabajo le impidió ir
CD. DE MEXICO, 6 de noviembre de 2010.- Los Pérez Rul planearon su viaje a Cuba y ahorraron lo necesario para cumplirse ese deseo.
Nunca pensaron que el destino les impediría volver a su tierra, pues fueron parte de las víctimas del avionazo de Cuba. El avión que los trasladaba de Santiago a la Habana se estrelló.
Daniel esperaba que sus padres y su hermana arribaran a México al amanecer del viernes, pero lo que escuchó en las noticias es que ya no los vería más.
Mario Pérez Rul, su esposa Claudia García Castillo y su hija Cynthia, están entre los 7 mexicanos muertos en el accidente ocurrido el jueves en Sancti Spiritus. Sus familiares sólo esperan recuperar y repatriar sus cuerpos.
El 28 de octubre partieron hacia la isla, Mario y Claudia, y su hija de 27 años, y los acompañaría Daniel y su novia Sandra García, pero la pareja tenía trabajo en México y debió quedarse.
Daniel Piña García, hermano de Claudia García, realiza gestiones con la Secretaría de Relaciones Exteriores para traer a casa los cuerpos, pues sobrino está devastado y no tiene posibilidad de viajar a Cuba para identificar a sus seres queridos.
El subsecretario para América Latina y el Caribe, Rubén Beltrán Guerrero, indicó que el gobierno mexicano ha dado seguimiento para que en el momento en que se identifiquen los cuerpos, se agilice su repatriación y ha tramitado pasaportes y visas a deudos que viajarán a la isla.
De ser necesario, los vuelos serán costeados por el gobierno mexicano junto con los gastos de repatriación.
Los otros mexicanos fallecidos en la tragedia aérea son Lorenzo Mendoza Cervantes, Daniel González Esquivel, Luis Pérez y Jesús Rangel Medina.