WASHINGTON, D.C., EU., 5 de junio de 2025. – Este jueves creció el choque de criterios en la relación entre Elon Musk y el presidente de Estados Unidos, Donald Trump.
Lo que comenzó como una colaboración estratégica entre el magnate tecnológico y el líder republicano se transforma en un enfrentamiento público que hace temblar al ámbito político y el empresarial: el presidente lo acusó de estar «loco» y el empresario de «ingratitud».
Musk se opuso al nuevo plan fiscal propuesto por Trump, que elimina incentivos para vehículos eléctricos y energías renovables, favoreciendo a la industria de combustibles fósiles, lo cual calificó l como una “abominación repugnante” que incrementaría el déficit en 2.5 billones de dólares,
La tensión escaló cuando Trump expresó su «profunda decepción» hacia Musk, sugiriendo que podría cancelar los contratos y subsidios gubernamentales otorgados a las empresas del empresario, como Tesla, SpaceX y Starlink.
En su plataforma Truth Social, Trump afirmó que eliminar estos apoyos podría ahorrar «miles de millones de dólares» al presupuesto nacional.
Musk respondió en X (anteriormente Twitter) que, sin su respaldo, Trump habría perdido las elecciones presidenciales, y acusó al mandatario de «ingratitud».
Trump escribió: «Estoy muy decepcionado porque Elon conocía desde dentro este proyecto de ley», pero la respuesta de Musk fue, “Es hora de soltar la bomba verdaderamente grande: @realDonaldTrump está en los archivos de Epstein. Esa es la verdadera razón por la que no se han hecho públicos. ¡Que tengas un buen día, DJT!».
El cruce de acusaciones entre ambos repercutió en los mercados financieros. Las acciones de Tesla cayeron un 14.3%, eliminando cerca de 150 mil millones de dólares en valor de mercado.
La amenaza de Trump de cancelar contratos gubernamentales afectaría significativamente los proyectos futuros de las empresas de Musk, incluidos los planes de robotaxis autónomos y las misiones espaciales de SpaceX.
SpaceX, por ejemplo, tiene contratos multimillonarios con la NASA y la Fuerza Espacial de EU Starlink, su proyecto de internet satelital, depende de acuerdos gubernamentales para su expansión. Cancelar esos contratos retrasaría, o incluso detendría proyectos clave, afectando a las empresas de Musk, pero también a la innovación tecnológica y la competitividad estadounidense en sectores estratégicos.
Además, la eliminación de subsidios a vehículos eléctricos podría desacelerar la transición hacia energías limpias, un objetivo que ha sido central en la agenda de sostenibilidad de Musk, pero también podría tener repercusiones en la industria automotriz en general, afectando a fabricantes que han invertido en tecnologías verdes.
La acusación de Musk de que Trump aparece en los archivos relacionados con Jeffrey Epstein añade una dimensión explosiva al conflicto. Aunque no se han presentado pruebas concretas, la insinuación sugiere que Trump estaría implicado en el encubrimiento de información sensible.
Esta declaración intensifica el escrutinio público y podría tener implicaciones legales y políticas si se demuestra su veracidad, pero hoy provoca reacciones dentro del círculo cercano de Trump.
Steve Bannon, ex estratega de la Casa Blanca, pidió la deportación de Musk, acusándolo de ser un «extranjero ilegal» y solicitó una investigación sobre su estatus migratorio y acceso a información clasificada, declaraciones que reflejan el cisma entre ambos bandos y la polarización creciente en el panorama político estadunidense.



