Seúl, Corea del Sur, 11 Marzo 2013.- Norcorea declaró «completamente nulo» el alto el fuego con Corea del Sur alcanzado hace seis décadas, anuncio que mantiene la incertidumbre sobre el futuro de la paz en la región.
Ésta declaración fue en respuesta al inicio del ejercicio militar anual «Key Resolve» un simulacro de guerra sin fuego real con duración de 11 días en el Sur con unos 3.500 efectivos estadounidenses y 10.000 surcoreanos.
Agencias aseguran que tanto los ciudadanos como el Ejército y sus misiles están listos para entrar en guerra de forma inminente pues «ahora es el momento de la batalla final».
Se informó que Pyongyang ha desplegado misiles estratégicos y sistemas de lanzamiento múltiple de cohetes y todos los ciudadanos del país se han convertido en soldados, en una nueva advertencia que llega después de varios días de amenazas del régimen a través de sus medios de comunicación.
Sin embargo, Corea del Sur observa con escepticismo la anulación del armisticio que el régimen comunista declaró como respuesta a las sanciones del Consejo de Seguridad de la ONU por su tercera prueba nuclear.
«No es la primera vez que anuncian una ruptura del alto el fuego de 1953, por lo que en principio no hay motivos para preocuparse», comentó en Seúl el veterano analista político Shim Jae-hoon, tras asegurar que el armisticio sigue en pie independientemente de lo que diga Corea del Norte.
El alto el fuego «se mantendrá vigente hasta que sea sustituido expresamente por enmiendas y adiciones aceptables para ambas partes» o por un acuerdo de paz definitivo, expone el texto firmado el 27 de julio de 1953 por China y Corea del Norte, por un lado, y Estados Unidos y la ONU, por el otro.
Esto significa que legalmente es imposible que una de las partes pueda romper unilateralmente el acuerdo, cuya vigencia se ha mantenido incluso después del bombardeo del Norte a la isla surcoreana de Yeonpyeong en 2010 y varios enfrentamientos navales anteriores con resultados mortales.
El nuevo ministro de Unificación, Ryoo Kihl-jae, que participó en la primera reunión del recién estrenado gabinete de la presidenta Park Geun-hye, se mostró optimista al desear que «a pesar de la difícil situación» ambas Coreas reconduzcan próximamente sus relaciones hacia «un proceso de construcción de confianza».
El armisticio que hace casi 60 años puso fin a la Guerra de Corea mantiene técnicamente enfrentados desde entonces al Norte y al Sur, que nunca lograron sustituir este acuerdo de alto el fuego por un tratado de paz definitivo.



