WASHINGTON, EU, 23 de julio de 2025. – La oficina del expresidente Barack Obama emitió una respuesta a la acusación pública de Donald Trump, de traición por su presunta participación en la investigación sobre la injerencia rusa en las elecciones de 2016.
“Nuestra oficina no suele dignificar con una respuesta las constantes tonterías y desinformación que emanan de esta Casa Blanca”, declaró Patrick Rodenbush, portavoz de Obama, “pero estas afirmaciones son lo suficientemente escandalosas como para merecerlas. Estas acusaciones descabelladas son ridículas y un débil intento de distracción”.
La declaración surge tras nuevos comentarios de Trump, en los que señaló que Obama y otros exfuncionarios habrían actuado de manera criminal para sabotear su primer mandato.
El presidente Trump retomó una de sus líneas más controvertidas, al acusar nuevamente a Barack Obama y a otros exfuncionarios de cometer “traición” por su papel en la investigación sobre la interferencia de Rusia en las elecciones de 2016.
“Es hora de perseguir a la gente”, declaró Trump desde la Oficina Oval y sus declaraciones coinciden con la publicación de un nuevo informe de la directora de Inteligencia Nacional, Tulsi Gabbard, donde cuestiona hallazgos sobre la injerencia rusa en aquella elección presidencial.
La administración de Trump ha utilizado estos señalamientos para promover investigaciones contra antiguos funcionarios de inteligencia, incluso cuando enfrenta críticas por usar recursos del gobierno con fines políticos en medio de amenazas globales.
Las denuncias sobre interferencia rusa se han centrado principalmente en operaciones de hackeo, filtración de correos demócratas y campañas de desinformación en redes sociales. Todos estos puntos fueron abordados y confirmados en múltiples investigaciones.
Desde el Congreso, las reacciones al informe de Gabbard no se hicieron esperar. El senador demócrata Mark Warner acusó a Gabbard de usar su cargo con fines políticos y el representante Jim Himes, del Comité de Inteligencia de la Cámara de Representantes, enfatizó que las múltiples investigaciones sobre la injerencia rusa han sido exhaustivas y legítimas; aunque varias instancias oficiales confirman la interferencia de Rusia en las elecciones de 2016, no se encontraron pruebas suficientes “para establecer una conspiración criminal.
Investigaciones del Comité de Inteligencia del Senado, entonces dirigido por el republicano Marco Rubio, respaldaron los hallazgos sobre la injerencia. La revisión más reciente de la CIA no cuestionó la interferencia, aunque sí señaló que algunos funcionarios pudieron haberse precipitado en sus evaluaciones iniciales. En su declaración, Trump mencionó a varios nombres a quienes acusó de actuar criminalmente: James Comey, Hillary Clinton, James Clapper y John Brennan, pero Obama habría sido el “cabecilla” de una conspiración para sabotear su mandato, acusación sin fundamento legal ni respaldo en ninguna de las investigaciones oficiales realizadas.



