NUEVA YORK, 6 de diciembre de 2025. – Un exagente de la Administración para el Control de Drogas de Estados Unidos (DEA) fue acusado por cargos federales de narcoterrorismo, distribución de narcóticos y lavado de dinero, tras ser señalado de colaborar con una persona que se hacía pasar como miembro del Cártel Jalisco Nueva Generación.
Paul Campo, de 61 años, trabajó 25 años en la DEA y era subjefe de la Oficina de Operaciones Financieras. Él y su asociado, Robert Sensi, de 75 años, participaron en un esquema para lavar hasta 12 millones de dólares para el cártel, según la imputación del Distrito Sur de Nueva York.
La investigación indica que Campo y Sensi acordaron convertir efectivo a criptomonedas, en una operación que alcanzó 750 mil dólares inicialmente, y proporcionar un pago por 220 kilogramos de cocaína valuados en 5 millones de dólares. La autoridad sostiene que recibirían una comisión del 30% de las ganancias de la supuesta venta de droga.
La indagación señala que los acusados se reunieron varias veces con una fuente confidencial que actuaba bajo la dirección del Gobierno y fingía ser miembro del CJNG. En una cita en marzo pasado en un restaurante de Nueva York, discutieron mecanismos para mover dinero entre Estados Unidos y México, incluido contrabando de efectivo e inversiones en bienes raíces.
En esos encuentros, Campo habría mostrado su antigua placa de la DEA y afirmó se había retirado de la agencia desde 2016, pero también habría señalado que trabajaba en proyectos para ayudar a clientes a «recuperar su dinero», según la acusación.
En otra reunión en Tampa, Florida, le aceptaron iniciar el presunto esquema con una operación de 200 mil dólares. La primera ocurrió en Charlotte, Carolina del Norte, donde la fuente confidencial les dio la bienvenida «al cártel», dicen los fiscales. En octubre, la fuente encubierta solicitó participar en una compra de droga.
Las autoridades afirman que Campo y Sensi enviaron más de 200 mil dólares en criptomonedas a una cartera que creían controlada por un vendedor del cártel, pero que en realidad pertenecía al Servicio de Impuestos Internos (IRS).
Los acusados también habrían comenzado a investigar la posible adquisición de drones, rifles AR-15, carabinas M4, lanzagranadas y granadas propulsadas por cohetes para la organización, que el Departamento de Estado clasificó como terrorista extranjera desde febrero. Se prevé que ambos comparezcan este viernes ante un tribunal federal en Manhattan.
El fiscal federal Jay Clayton afirmó que los hechos atribuidos a Campo representan una “traición” a la misión que desempeñó durante más de dos décadas en la DEA, y administrador de la agencia, Terrance Cole, señaló que esa conducta “deshonra” a los agentes en servicio y afecta la confianza pública en las instituciones.



